Lo que antes era cotidiano, hoy es un privilegio EL ENCARECIMIENTO GOLPEA LA MESA PARAGUAYA Y DESNUDA LA DESIGUALDAD
2026-03-23 - 13:14
CIUDAD DEL ESTE (Realidades por Carlos Roa)En Paraguay, la carne siempre fue más que un alimento: es parte de la identidad cultural, de las reuniones familiares, de las celebraciones y de la vida cotidiana. Sin embargo, hoy esa costumbre se rompe. Lo que antes era un acto simple, comprar carne a diario, se ha convertido en un desafío imposible para miles de familias. No es una cuestión de preferencia, es una cuestión de alcance económico. La mesa paraguaya se vacía, y con ella se vacía también la dignidad de quienes ven cómo el dinero ya no alcanza para sostener lo básico. La situación revela una crisis social que va más allá de la alimentación. Cada fila en la carnicería, cada rostro preocupado, cada compra que ya no se puede hacer, es el reflejo de un país donde la desigualdad se profundiza y la tradición se convierte en privilegio. La carne, símbolo de encuentro y de identidad nacional, se transforma en un lujo reservado para unos pocos. Mientras tanto, las familias ajustan, priorizan y se resignan, atrapadas en un sistema que las obliga a elegir entre comer lo que siempre formó parte de su cultura o sobrevivir con lo que el bolsillo permite. El problema no es solo económico, es social y moral. La indiferencia frente a esta realidad es tan dolorosa como la propia escasez. Paraguay necesita más empatía, pero también necesita justicia: políticas que garanticen acceso a los alimentos básicos, sensibilidad para entender que detrás de cada plato vacío hay una historia de lucha y de frustración. No se trata de qué come cada uno, se trata de lo que está pasando con todos. La carne dejó de ser cotidiana, y ese cambio desnuda un país que duele, un país que exige ser mirado con responsabilidad y humanidad.