DEL TAPARRABOS A LOS ENCAJES LA INCREÍBLE EVOLUCIÓN DE LA ROPA INTERIOR
2026-01-25 - 21:08
CIUDAD DEL ESTE (Curiosidades por Carlos Roa) La ropa interior, esa prenda que parece tan cotidiana y discreta, tiene detrás una historia sorprendente que atraviesa miles de años. En los primeros tiempos, los humanos se cubrían con simples taparrabos hechos de pieles o fibras vegetales, pensados únicamente para proteger y dar comodidad básica. Con el desarrollo de las grandes civilizaciones, estas piezas fueron tomando formas más elaboradas: en Egipto se usaba el schenti, en Roma el subligaculum, y en Grecia predominaban las túnicas ligeras que apenas dejaban espacio para prendas íntimas. Durante la Edad Media, los hombres comenzaron a usar los braies, pantalones sueltos de lino, mientras que las mujeres recurrían a largas enaguas. En el Renacimiento, la ropa interior adquirió un carácter simbólico: la bragueta se convirtió en un signo de virilidad y los corsés empezaron a moldear la figura femenina. Ya en los siglos XVIII y XIX, las prendas íntimas se transformaron en símbolos de estatus y elegancia, aunque muchas veces sacrificaban la comodidad en favor de la moda. El siglo XX marcó un antes y un después. Con la llegada de telas como el algodón y el nylon, la ropa interior se volvió más cómoda, accesible y variada. Nacieron los calzoncillos modernos, los bóxers, los sujetadores y las bombachas, que dejaron de ser solo funcionales para convertirse también en piezas de seducción y estilo. Hoy, la ropa interior es un universo que combina tecnología, moda y salud. Existen diseños para el deporte, para la comodidad diaria y para ocasiones especiales. Los encajes, los cortes anatómicos y los materiales innovadores muestran cómo lo que empezó como un simple paño se transformó en una prenda que refleja identidad, cultura y tendencias.