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Cuidar lo que alguna vez se pidió con fervor es un acto de gratitud y justicia hacia el amor recibido. CUIDAR LO QUE TANTO SE PIDIÓ..

2026-03-16 - 13:36

CIUDAD DEL ESTE (Reflexión, por Esteban Ross) Cuidar aquello que alguna vez se deseó con todo el corazón es una de las formas más puras de gratitud. Cuando algo valioso llega a la vida, especialmente una persona que se ama, no basta con disfrutar su presencia; se trata de proteger lo que se ha construido con respeto, dedicación y cariño. El amor verdadero no se sostiene únicamente en sentimientos, sino en acciones constantes que lo mantienen vivo: atención, comprensión, paciencia y compromiso. Valorar a quien está a nuestro lado significa demostrar con hechos que su presencia es importante y que no se da por sentada. El amor que se pidió en oración, el que se esperó con ansias, merece ser cuidado con la misma intensidad con la que se deseó. Sería injusto recibirlo y luego descuidarlo, como si no tuviera el peso de una promesa cumplida. Quien entiende el valor de lo que tiene, lo cuida, porque sabe que aquello que fue una de las mayores peticiones del corazón debe ser honrado cada día con lealtad y gratitud. No se trata solo de mantener una relación, sino de proteger un milagro, de sostener con acciones lo que alguna vez se imploró a Dios. El amor no se destruye de golpe, se desgasta en la indiferencia, en la falta de cuidado, en la ausencia de gestos que reafirmen lo que se siente. Por eso, cuidar es un acto de justicia, un reconocimiento a lo que se recibió. Cuando se ama de verdad, se comprende que la gratitud no se expresa únicamente con palabras, sino con la decisión diaria de preservar lo que se tiene, de no dejar que el tiempo ni la rutina apaguen lo que tanto costó alcanzar.

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