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Agresiones que destruyen familias y esperanzas EL CÍRCULO DEL DOLOR

2026-03-26 - 13:14

CIUDAD DEL ESTE (Realidad Fatídica, por Redacción) La violencia doméstica es un problema que se esconde detrás de las paredes del hogar, pero sus consecuencias se sienten en toda la sociedad. El círculo de la violencia es cruel: comienza con una agresión, sigue con disculpas y promesas de cambio, luego llega la reconciliación, y finalmente vuelve la agresión. Muchas mujeres, atrapadas en ese ciclo, terminan creyendo que es normal o que “esta vez será diferente”. Pero la realidad es que la violencia nunca se justifica y casi siempre se repite. Contar lo que pasa es doloroso, y muchas veces se confía primero en la madre. Ella escucha, sufre y se llena de resentimiento hacia el agresor, porque nadie soporta ver a su hija maltratada. Sin embargo, cuando la víctima decide regresar con el mismo hombre, el daño emocional se multiplica: la madre queda herida, la familia se fractura y la víctima sigue atrapada. Por eso, más que contar y volver, lo urgente es pedir ayuda real y tomar decisiones que protejan la vida y la dignidad. Salir de la violencia no es fácil. El miedo, la dependencia económica y la presión social hacen que muchas mujeres se queden. Pero quedarse nunca es la solución: la violencia no desaparece sola, y con el tiempo suele aumentar. Reconocer el problema y buscar apoyo es un acto de valentía, no de debilidad. Nadie merece vivir con golpes, insultos o humillaciones. En Paraguay existen líneas de ayuda que funcionan las 24 horas: el SOS Mujer 137, gratuito desde cualquier teléfono, y el número (0984) 457-398 del Ministerio de la Mujer, que brinda contención y respuestas rápidas. También está disponible el servicio Fono Ayuda 147 para orientación. Estas herramientas son un puente para salir del círculo de la violencia y recuperar la libertad. La lección es clara: callar perpetúa el dolor, pedir ayuda salva vidas.

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